Día #1 – De Paraguay a Bolivia, pasando por Argentina

Provincia de Formosa, llegando a la ciudad de Embarcación para pasar a Bolivia

¡Hola amigos! a la hora de hablar de un viaje, lo PRIMERÍSIMO de todo tiene que ver con LOS DOCUMENTOS.

Si van a viajar en vehículo (que es lo mejor, así no se pierden los más maravillosos paisajes que tenemos en Sudamérica), deben llevar todos los documentos requeridos por las autoridades de cada región por la que van a transitar (del vehículo y de los pasajeros). Si tenemos en cuenta esta premisa, nos ahorramos malos momentos en las fronteras y en los controles policiales.

Documentos del vehículo

Para pasar la frontera te piden:

  • Cédula verde del vehículo
  • Habilitación
  • Carta verde ( en el caso de Bolivia, la única aseguradora paraguaya que brinda carta verde para Bolivia es la empresa RC Grupo Coasegurador, que comparte oficina con el Touring y Automóvil Club Paraguayo detrás de la Municipalidad de Asunción y el costo aproximado es de 300mil guaraníes, pero también ya cubre para todo el Mercosur incluyendo Chile y además Perú).
  • Certificado de autorización en caso de que el conductor no sea el titular del vehículo Ojo, si es que el titular no viaje en el mismo.
  • Licencia de conducir al día
  • También piden baliza, barra de remolque, botiquín, matafuego(controlar vencimiento) y chalecos reflectivos.

No está demás decirles que respeten las señales de tránsito porque en Argentina se ven a encontrar con miles de controles por parte de la Gendarmería.

Bueno ahora sí, les cuento mi experiencia.

Salimos de Asunción a las 4 AM rumbo a Bolivia, bien temprano porque odio viajar de noche, aparte que es muy peligroso. Seguro se preguntarán ¿Por qué por Argentina? y les voy a explicar el motivo.

Decidimos ir por Argentina porque indagamos, investigamos y consultamos sobre las rutas y nos encontramos conque la ruta que va a Bolivia por el Chaco Paraguayo es bastante complicada y para evitar cualquier inconveniente decidimos ir por Argentina ya que la cantidad de horas de viaje resulta ser la misma que por el Chaco.

Llegamos a la frontera con Argentina más o menos a las 5 AM, por suerte no había mucha gente y pasamos rápido. Luego llegamos hasta Clorinda y ahí tomamos la ruta 86 y fuimos hasta donde empieza la ruta 95 siguiendo siempre en la provincia de Formosa. Recuerdo que donde empezada la ruta 95 encontramos una estación de servicio que se llama “El Porteñito” y tenía las sigla MAW para que lo tomen como referencia y si no me equivoco el pueblito se llama Ibarreta.

Continuamos por la ruta 95 hasta la rotonda donde conecta con la ruta 81, al inicio de esta ruta también se van a encontrar con una estación de servicio del emblema YPF bastante popular en Argentina.

Luego de tomar la 81 conducimos hasta llegar a la ruta 34 conocida como el Cruce Embarcación. El tramo de la ruta 81 es la más larga de todas, ojo, tengan mucho cuidado en este tramo porque la ruta está en pésimo estado, hay miles de baches así que regulen con la velocidad si no quieren quedar sin neumáticos u ocasionar algún accidente.

Seguimos por la 34 hasta llegar a la rotonda del pueblo San Ramón de Nueva Orán donde tomamos la ruta 50 que va directo a la frontera con Bolivia.

Después de unas horas llegamos a la frontera conocida como Bermejo – Aguas Blancas y nos encontramos con una cola inmensa de vehículos (el relax terminó). Eran más o menos las 3 de la tarde, bajamos hicimos la salida de Argentina y luego la entrada a Bolivia.

Ojo: Guarden la salida de Argentina, la entrada a Bolivia y también el papel que le van a entregar por el vehículo ( este es el papel más importante. Por favor no pierdan la entrada del vehículo porque en cada peaje les van a pedir y si no tienen van a tener que regresar hasta la frontera por donde entraron)

Ah casi me olvido de algo súper importante, el tramo de Argentina no hay NI UN SOLO PEAJE, así que no se preocupen en tener dinero sencillo o monedas.

En esta frontera tardamos unas 2 horas, pero finalmente logramos pasar. Iniciamos el tramo de Bolivia por la ruta 1 y ya pagamos el primer peaje (en Bolivia no se salvan de los peajes), el papel del peaje te presillan por el papel de entrada del vehículo.

Acá comenzó la verdadera travesía, empezamos a subir por el altiplano, entre curvas, serranías y siempre en medio de una fuerte llovizna.

Eran curvas súper intensas y cerradas, con rocas que se desprendían de las serranías, riesgo que es advertido por la cartelería de tránsito que está instalada al costado de la ruta.

Ruta 1 camino a Tarija

Continuamos por la ruta 1, que va directo hasta llegar a la ciudad de Tarija, sin desvíos. De a poco pasó la llovizna, empezamos a descender nuevamente y las serranías iban siendo más pequeñas poco a poco. El cielo iba tornándose de un color naranja y la noche comenzaba a caer.

Llegamos a la ciudad de Tarija y el tráfico empezó a crecer, autos de aquí para allá sin respetar los semáforos ni las franjas, lo que me iba poniendo nerviosa. Ahí fue donde empecé a controlar mi ansiedad porque ya estaba en otro territorio, ya no me encontraba por las calles de Asunción donde puedo arrimar la cabeza por la ventanilla y gritarle “pelotudo o marginal” a los monos que no respetan las normas básicas de convivencia en el tránsito. Así aprendí que en Bolivia viven y manejan al límite, donde es lícito quitarle el espacio a los otros y lo más raro es que todo esto sucede sin que nadie se enoje. Bolivia, se caracteriza por ser “tierra de nadie” a juzgar por el tráfico intenso y las avivadas de sus conductores. Si queremos paraguayizar el ejemplo, basta con compararlo con el centro de Ciudad del Este (pero elevado a la décima potencia).-

¡Por fin llegamos!. Apenas descendí del auto ya sentí que los efectos de la altura no son sólo un mito como muchos dicen. Al llegar nomás, uno empieza a respirar más lento, se siente más pesado y es difícil coordinar los movimientos de las piernas (reaccionan más tarde de lo habitual).

Lo primero que hice fue, recordar la recomendación de un habitué de la altura: Ir a una farmacia y pedir las famosas (y mágicas) pastillas para la altura “sorojchi phil” que se lee soroche pil – o sea técnicamente no se lee así pero los bolivianos la llaman de esa forma, estaban a 5 bolivianos (4500 guaraníes) cada píldora y te hace efecto más o menos media hora después.-

Pastillas para el mal de altura

Cuando me sentí un poco mejor, seguimos camino hasta el centro mismo de la ciudad para buscar alojamiento. Ah por cierto, llegamos hasta Tarija con dos tanques de combustible, un tanque cargué en Paraguay y el otro tanque lleno cargué en Embarcación Argentina. La verdad que rindió bastante, porque les cuento que mi vehículo es motor 1.600cc y el tanque lleno oscila los 300mil guaraníes. Ah y otra cosita, desde que entramos a Bolivia pasamos 2 peajes y solo uno pagamos porque en Bolivia el peaje se paga por departamento (quiere decir que si pasas por varios peajes en un mismo departamento, pagás una sóla vez).

En fin, cometimos el primer error del viaje (error de novatos Y CANSADOS), nos quedamos en el primer hotel que encontramos y nos costó 300 bolivianos (290 mil guaraníes más o menos). Parecía razonable, pero al día siguiente cuando recorrimos un poco más nos dimos cuenta que había hoteles más lindos y mucho más económicos. Desde 100 bolivianos ya van a encontrar hoteles casi de lujo. Eso sí, desayunamos riquísimo (aunque igual no justificaba el precio).

Este fue mi modesto desayuno, sólo porque me sentía mal. Había más variedad.



Después de acomodarnos en el Hotel, salimos a recorrer la ciudad y fuimos a cenar a un restaurante muy emblemático de Tarija y se llama “Gatto Pardo” es como El Bolsi pero de ahí y se encuentra frente mismo a la plaza de Armas de la ciudad.

Restaurante Gatto Pardo

Después de cenar fuimos a descansar para continuar nuestro viaje con las pilas cargadas al día siguiente.

Así de caótico pero increíble terminó nuestro primer día de viaje, un trayecto de 16 horas, en realidad 17 horas. En el conteo final, ayudó bastante que al pasar la frontera de Argentina con Bolivia nos dimos cuenta que Bolivia tenía una hora menos que nosotros.

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